Antecedentes y futuro de la edificación sostenible:
La edificación sostenible tiene como objetivo la reducción progresiva del impacto ambiental de la consecución de la habitabilidad -la utilidad social que proporciona- mediante la progresiva adquisición de estrategias de cierre de los ciclos materiales implicados en ella.Observando las viviendas características de distintas regiones de la tierra podemos observar, en la mayoría de los casos, que son fruto de una evolución constructiva para adaptarse al medio de forma eficiente como lo han hecho los seres vivos ante la necesidad de sobrevivir minimizando sus requerimientos energéticos y de recursos. Esto es posible gracias a la mejora de su eficiencia para utilizar la energía, conservar o disipar la temperatura mediante adaptaciones evolutivas en su morfología para adaptarse a las condiciones climáticas, etc.
Esta evolución en el diseño constructivo ha dado paso a edificaciones adaptadas a las necesidades humanas y ambientales. Existen claros ejemplos de confort y adaptación incluso en construcciones efímeras o móviles como los igloos o los Gers respectivamente; Los Gers son las viviendas de las tribus nómadas de Mongolia dedicadas al pastoreo; Se trata de viviendas bajas y aisladas con materiales naturales con la finalidad de soportar la ventisca de las llanuras y mantener una inmejorable relación área/volumen para reducir las pérdidas energéticas por convección.
El caso opuesto son las Haimas bereberes construidas con dos aberturas para disponer de ventilación cruzada y manufacturadas con tejidos naturales que permiten la transpiración sin acumular calor; mantienen una gran área y un mínimo volumen con la finalidad de fomentar las pérdidas térmicas y proporcionar sombra a sus habitantes (fig 3).
En Marruecos podemos ver kasbahs solitarias o incluso ciudades totalmente inmersas en el paisaje al ser construidas con tierra prensada del entorno y un reducido aporte externo de materiales. En su iterior se puede disfrutar de confortables espacios relativamente frescos respecto el extenuante calor de la climatología extrema de las zonas cálidas de Marruecos. Esto es posible gracias a propiedades aislantes de sus anchas paredes.En algunos casos la eficiencia del material aislante de las paredes se complementa con amplios patios interiores en los que podemos encontrar fuentes que refrigeran el interior de una forma agradable.
En España esta evolución cultural en la construcción se encuentra ejemplarizada, por ejemplo, en las casas rurales. Construidas en piedra desnuda o encaladas en las zonas cálidas con la finalidad de reflejar la energía solar reduciendo la absorción de calor por parte de los materiales y paralelamente higienizando la construcción.
En muchas casas del pirineo catalán observamos la reducida cantidad o inexistencia de aperturas al norte para evitar o reducir las pérdidas energéticas.
En la buhardilla normalmente se localizaba el pajar proporcionando un perfecto aislante en épocas cálidas y minimizando las pérdidas térmicas hibernales por el mal cierre que comporta el sistema clásico de tejas de barro.
Las enormes brechas que existen entre tejas son un problema importante en lo referente a pérdidas térmicas que se soluciona con el pajar pero por otro lado nos ofrece una zona fresca y ventilada ideal para el secado de determinados alimentos y alejada del suelo siendo menos asequible para los roedores.
También existía “el rebost” o la bodega,Estancias frescas sin aberturas para proteger los alimentos del calor y la luz como si se tratara de un enorme “tetra brick” (salvando las distancias del material barrera).
Volvamos al tejado, su gran área y orientación lo convierten en un perfecto captador del agua de la lluvia que mediante canalizaciones de barro cocido o latón es conducida a la cisterna donde será almacenada.
La orden del Cister incorporaba de forma metódica estructuras para acumular el agua en sus construcciones acuñando el término “cisterna”.
Este gran volumen de agua almacenada bajo la construcción se conserva fresca durante el verano y mejora el comportamiento térmico de la planta baja. Este agua era tratada periódicamente con cal para adaptarla al consumo y se disponía de un sencillo mecanismo para discriminar el agua según la calidad de la lluvia, mediante este mecanismo manual se captaba el agua de calidad hacia la cisterna o se evacuaba al exterior el agua de lluvia de baja calidad conduciéndola a depósitos de riego. Esta discriminación de aguas dependía de la estación y se hacía también durante los primeros minutos de precipitación ya que se arrastra toda la suciedad del tejado.
La acumulación de agua se mantuvo vigente en las zonas rurales hasta la revolución industrial que comportó el abandono masivo de pequeñas poblaciones y casas dispersas en numerosas oleadas migratorias a las ciudades en busca del abundante trabajo.
El crecimiento y la densidad de población de las grandes urbes las convierte en núcleos sensiblemente distintos a los rurales, desde los orígenes de la civilización el hombre expande constantemente estos núcleos y se aleja del suelo, aumentando la altura de sus edificios según se lo permiten los materiales y la tecnología.
Esta tendencia se acentúa con la aparición de la construcción intensiva después de la segunda guerra mundial cuya finalidad era reconstruir rápidamente las ciudades arrasadas por la contienda dejando en un segundo plano el bienestar y consumiendo recursos “baratos” abandonando los aislamientos eficaces imprescindibles para un comportamiento térmico eficaz de la construcción.
He hecho referencia en la utilización de materiales locales en las construcciones marroquíes, nuestras casas de piedra no son una excepción ya que se construyen con piedras próximas y vigas de los árboles de su bosque, bosques que a su vez son el proveedor principal de combustible para calefacción y cocina; volviendo a mostrarnos la problemática de la necesidad energética.
La utilización de materiales locales, el reducido impacto visual, la proximidad de la materia prima, el reciclaje de materiales y longevidad de estas construcciones en las que convivían varias generaciones hace que a nivel de materiales podamos considerarlas relativamente sostenibles.
No así a nivel energético en las construcciones de montaña, ya que a pesar de utilizar materiales con un buen comportamiento térmico y estar orientadas adecuadamente sus cerramientos eran ineficaces y sus sistemas de calefacción ineficientes comportando un elevado consumo de recursos naturales sin conseguir un confort en todas las estancias, por lo que difícilmente podemos considerarlas sostenibles en este campo.
Esta ineficiencia venía condicionada por la ausencia de la tecnología aplicable pero estas barreras tecnológicas han sido superadas con la aparición de equipos con altos rendimientos por lo que la utilización de determinadas calefacciones de gas o biomasa combinadas con cerramientos eficaces pueden convertir estas construcciones aisladas en construcciones sostenibles.
Un ejemplo lo tenemos en can Gasparó un proyecto de hotel sostenible y respetuoso con el medio ambiente, en él podemos ver ejemplarizado el perfecto encaje del antiguo método constructivo y la oportunidad que nos brindan los nuevos materiales. En la vertiente norte de la masía sus propietarios abrieron un gran ventanal para aprovechar la luz solar de gran calidad pero impidiendo la pérdida de calor mediante cristales aislantes cuyo comportamiento térmico es similar a muros de 60 cm de piedra.
Por un lado se mantiene la tradicional protección de la pared norte pero gracias a estos cristales de nueva generación se inundan de luz las estancias que tradicionalmente estaban condenadas a la oscuridad.
Esta sensibilidad por la problemática ambiental es una esperanza en pro de un futuro más respetuoso con el medio ambiente, bandera que algunos arquitectos ya han empuñado plasmándose en nuevas edificaciones que mediante un diseño eficaz y la aplicación de nuevas tecnologías exprimen al máximo las posibilidades que nos brinda la bioconstrucción
La implantación efectiva y generalizada de un método constructivo responsable con el medio ambiente basado en la utilización de las energías renovables y correcta gestión del agua comportaría sin duda la mejora constante en estos equipos y posiblemente su abaratamiento.






3 comentarios:
Buen comentario Sr. Eusebio, se nota que entiende de la materia.
Un cordial saludo
gracias s compañeros y seguidores, me es cordial vuestro reconocimiento de mis aptitudes, y me es grato tambien en cuanto al interes mostrado por mis formas expresivas e ideales de interes actual comùn, un abrazo a todos y continuad comentando ke es GRATIS jajaja
Añado ke este blog no hubiera sido posible sin la coraboraciòn de mis compañeros de clase y curso Daniel, Javier y Jesus, un saludo a vosotros tambien compañeros, parece tener èxito el blog ,un abrazo
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